Category Archives: Mexico

In July 2011 I traveled to Chiapas, Mexico’s southernmost and poorest state, to study indigenous social movements. The map below has links to my videos and posts about Zapatistas, autonomous communities and government cities.

Mexican government seeks sustainable growth in Santiago el Pinar

Español English

Just a few years ago, Santiago el Pinar was a dot on a map, an isolated farming community in the Chiapan highlands. One of the poorest municipalities in the poorest state in Mexico.

Today, colorful standardized houses cling to the hillsides connected by paved roads and sidewalks. The community has its own hospital and pre, elementary and high schools provide education for youngsters living in the town. They are the works of the “rural city,” a government social engineering project concerning poverty and indigenous rights.

First recognized as a community in 1934, Santiago el Pinar was formally founded as a municipality 12 years ago. A 2005 census counted 2,174 residents, 96 percent of whom spoke an indigenous language. Almost all residents worked in agriculture, and two-thirds were illiterate. Alfonso Salazar Aguirre, manager of a state factory at Santiago el Pinar, said the isolation of indigenous communities called for the creation of rural cities.

“The dispersed population around the territory was the reason for the rural city,” he said. “It is more difficult to provide services all over the territory when children walk two to three miles to school.”

Juan de Grijalva became Mexico’s first rural city in 2009, two years after a flood destroyed the village. Construction began in Santiago el Pinar the same year, and the federal and state governments worked to build 465 new houses and repair 489 to construct a new urban community in the traditionally rural highlands. The federal and state governments contributed 400 million pesos to the project, with additional funding from private organizations including the Azteca Foundation, according to Alejandro Gamboa, head of the Institute of Population and Rural Cities of Chiapas.

What sets Santiago el Pinar apart from previous social projects, according to Aguirre, is the idea that it is a “sustainable” rural city, providing residents not only government services, but also employment and sources of income.

“There are other rural towns but they are not called sustainable,” Aguirre said. “This is sustainability because her were are creating jobs.”

Aguirre is a manager at a factory that currently produces mobile carts for a government program that helps Mexican citizens sell food. All of the factory’s 150 employees are Santiago el Pinar residents, he said.

However, the rural cities project and sustainability claims have drawn criticism from groups involved in indigenous rights. The now defunct Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC) released a seven-minute video on Santiago el Pinar titled “Scary, Brutal Cities” and criticized the government program for the forced displacement of indigenous communities.

The Fray Bartolomé de Las Casas Centro de Derechos Humanos (FrayBa), a San Cristóbal-based non-government agency, has cited potential human rights violations related the rural cities projects. According to the organization, state police arrested five individuals protesting in Juan del Grijavla in March and did not provide a defense attorney.

“Many people do not report violations because of fear,” said Rosi Rodríguez of FrayBa. “There is not sustainable capital in the sustainable cities.”

The state factory seeks to serve as the economic engine of Santiago el Pinar. Construction completed in February, and employees have worked for the past two months, earning a base salary of 3,000 pesos per month.

There are 150 employees at the plant, but Aguirre said he hopes to attain a workforce of 300 people. Many of the colorful model homes are unoccupied. Community leaders are still figuring out how to make decisions.

“It starts with a process of cooperation,” Aguirre said. “It is still a process.”

Gobierno busca un crecimiento sostenible en Santiago el Pinar

Hace unos años, Santiago el Pinar era un punto en un mapa, una comunidad campesina aislada en los altos de Chiapas. Unos de los municipios más pobres del estado más pobre de México.

Hoy en día, casas estandarizadas se aferran a las laderas conectadas por carreteras asfaltadas. La comunidad tiene su propio hospital y las escuelas de preescolar, primaria y secundaria proporcionan educación para los jóvenes que viven en la ciudad. Son las obras de la “ciudad rural,” un proyecto del gobierno de ingeniería social sobre los derechos de la pobreza y los pueblos indígenas.

Santiago el Pinar fue fundada formalmente como municipio en 1999. Un 2005 censuscenso de 2005 contaba 2.174 habitantes, el 96 por ciento de los cuales hablaban una lengua indígena. Casi todos los residentes trabajaban en la agricultura, y las dos terceras partes de analfabetos. Alfonso Salazar Aguirre, gerente de una fábrica estatal en Santiago el Pinar, dijo que el aislamiento de las comunidades indígenas pidieron la creación de ciudades rurales.

“La ciudad rural se hace razón de que la población esta disperso de toda el territorio,” dijo. “Es mas difícil dar servicios en otro lado de la tierra y otra está en otra porte donde está distancia de 4 kilómetros o 5 kilómetros vienen caminando a la escuela.”

Juan de Grijalva se convirtió en la primera ciudad rural de México en 2009, dos años después de una inundación que destruyó el pueblo. La construcción comenzó en Santiago el Pinar del mismo año, y los gobiernos federal y estatal trabajaron para construir 465 nuevas viviendas y la reparar 489 para la construcción de una nueva comunidad urbana en los altos. Los gobiernos federal y estatal han contribuido 400 millones de pesos para el proyecto, con fondos adicionales de las organizaciones privadas como la Fundación Azteca, de acuerdo con Alejandro Gamboa, director del Instituto de Población y Ciudades Rurales de Chiapas.

Santiago el Pinar es diferente, según Aguirre, porque la idea de que es “sustentable” de la ciudad rural, proporcionando a los residentes no sólo los servicios públicos, sino también el empleo y las fuentes de ingresos.

“Hay otras ciudades rurales pero no llevan el nombre sustentable,” dijo Aguirre. “La que llevan el nombre sustentable es esta porque aquí están creando empleos.”

Aguirre es un gerente de una fábrica que produce los carros móviles de un programa gubernamental que ayuda a los ciudadanos mexicanos venden alimentos. Todos los 150 empleados de la fábrica son los residentes de Santiago el Pinar, dijo.

Sin embargo, el proyecto de ciudades rurales y la sostenibilidad de las reclamaciones han recibido críticas de grupos que participan en los derechos indígenas. El Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC), ahora extinto, hizo un vídeo de siete minutos en Santiago el Pinar titulado “Ciudades Brutales Asustables”, y criticó el programa de gobierno por el desplazamiento forzado de las comunidades indígenas.

El Fray Bartolomé de Las Casas Centro de Derechos Humanos (FrayBa), una organización no gubernamental de San Cristóbal, ha citado violaciones de los derechos humanos potenciales relacionados con los proyectos de las ciudades rurales. Según la organización, la policía estatal detuvo a cinco personas que protestaban en Juan del Grijalva en marzo y no han proporcionado un abogado defensor.

“Muchos de ellos no denuncian por miedo,” dijo Rosi Rodríguez de FrayBa. ” No es sustentable porque no hay fruta capital..”

La fábrica del estado busca servir como el motor económico de Santiago el Pinar. La construcción terminó en febrero, y los empleados han trabajado durante los últimos dos meses, ganando un salario básico de 3.000 pesos por mes.

Hay 150 empleados de la planta, pero Aguirre dijo que espera alcanzar una plantilla de 300 personas. Muchos de los modelos de casas de colores están desocupados. Líderes de la comunidad siguen siendo encontrar la manera de tomar decisiones.

“Yo empecé con ellos el proceso de cooperación,” dijo Aguirre. “Todavía es un proceso.”

Community tortillerias support San Felipe Ecatepec

Español English

San Felipe Ecatepec sits 3 miles to the southwest the bustling central plaza and walking streets of San Cristóbal de las Casas, the colonial city in the Mexican state of Chiapas. It is a short drive down Higway 190 – past the Chedraui supermarket, Merdeces car dealership and Coca Cola distribution plant – to reach San Felipe, a small town where residents raise animals and work weekends in their cornfields.

Dominican Spaniards founded the community on the lands of the Tzotzil Mayans in the mid-16th century, valuing its location in the middle of a valley to transport corn to the nearby “Royal City.” A faded colonial cathedral still stands in the community, declaring San Felipe’s colonial past to passing tourists.

Yet San Felipe Ecatepec is more than a historic conquered territory, but an autonomous municipality. Modern San Felipe has its roots as an ejido, communal lands shared by residents as established by the Mexican Constitution of 1917. The program underwent land reforms until, in 1991, President Carlos Salinas de Gotari permitted the sale of ejido lands to private owners. San Felipe residents founded a local commission to supplement the governing services of the San Cristóbal municipal administration and the Chiapas state government based in Tuxtla Gutiérrez in response. Coordinadora Nacional de Pueblos Indios (CNPI), a non-government organization that defends indigenous rights, represents the San Felipe commission.

“We have a concept of oversight,” said Felipe, a committee member serving his three-year term. “We never say, ‘I’m going to do it.’ We say, ‘We are going to do it.’”

According to Felipe, regular local elections select representatives for CNPI committees on local affairs. Sometimes the committee advocates higher levels of government for services, as was the case when the local elementary school needed to be rebuilt. The commission also provides autonomous services, as is the case with the local tortillerías.

The San Felipe commission operates two tortillerías that employ local workers and keep food prices low for residents. Magali, a 43-year-old San Felipe resident, works at the tortillería across the street from the CNPI headquarters.

“More than anything, I like working here because it is close to where I live,” she said. “This is a gift from the committee, they gave it for the benefit of the women of San Felipe.”

Tortillería workers like Magali, most of them women, receive a salary for their work at the communal store. However, tortilla sales have earned the stores a reserve of funds, and committee members must decide what to do with the extra money, Felipe said. He said some want to set aside the money for women in the community to use, while others think the committee should receive the excess to spend on more services.

“If there is money, there should be another project,” Felipe said.

The CNPI committee is currently overseeing the construction of another tortillería above the current store across from headquarters.

“The ceiling here leaks when it rains,” said Cecilia, a committee member. “Having another store up there will make it more visible to the public.”

Tortillerías sirven San Felipe Ecatepec

San Felipe Ecatepec está 5 kilómetros del suroeste de la plaza central y las calles turísticas de San Cristóbal de las Casas, la ciudad colonial en el estado Mexicano de Chiapas. Se necesita un trayecto corte en una combi – más allá del supermercado Chedraui, el Mercedes y la fábrica Coca Cola – para entrar en San Felipe, un pueblo pequeño donde los habitantes cuidan a sus animales y trabajan en la milpa en los fines de semana.

Dominicanos fundó la comunidad en las tierras de los Tzotziles en siglo XVI. Un catedral viejo, un símbolo de la historia colonial, todavía está en San Felipe.

Sin embarrgo, San Felipe Ecatepec es mas que una comunidad histórica conquista pero un municipio autónomo. San Felipe era un ejido y la idea de comunidad continua con la fundación de un comisaria para complementar los servicios del gobierno municipio en San Cristóbal y la administración del estado en Tuxtla Gutiérrez. Coordinadora Nacional de Pueblos Indios (CNPI), una organización no gubernamental que protege los derechos indígenas, representa el comisaria de San Felipe.

“Tenemos concepto de vigilancia,” dijo Felipe, un miembro del comisaria. “Nunca dice yo voy hacer, dice nosotros hacer.”

Elecciones regulares eligen representativos para comisarias CNPI. Algunas veces el comisaria pide a niveles del gobierno más altos para servicios, como cuando la escuela primaria necesitaba reconstruir. El comisaria proporciona servicios autónomos también, como las tortillerías locales.

El comisaria de San Felipe administra dos tortillerías que emplean trabajadores de la comunidad y bajan precios para la gente. Magali, un habitante de 43 años, trabaja en la tortillería lado del camino de la sede CNPI.

“Más de nada, me gusta trabajar porque está cerca de donde vivo,” ella dijo. “La camisaria lo dieron trabajo para el beneficio de los mujeres de San Felipe.”

Tabajadoras como Magali reciben un salario para su trabajo en la tortillería. Sin embargo, las ventas han ganado dinero extra y miembros del comisaria tienen que decidir como usar los fondos. Algunos quieren reservar el dinero para las mujeres de la comunidad, mientras que otros piensan el comisaria debe recibir el exceso para gastar en más servicios.

“Si hay dinero, hay que ser otro proyecto,” dijo Felipe.

El comisaria CNPI está supervisando la construcción de otra tortillería encima de la tienda lado del camino de la sede.

“Cuando hay lluvia, cae mucho agua,” dijo Cecilia, un miembro del comisaria. “Para que esté más a la vista del público, se va subir de la arriba.”


Artwork of Oventic

Español English

Oventic is an autonomous Zapatista community in the Mexican state of Chiapas. The Zapatistas gained international recognition with a 12-day armed uprising in 1994 and have led a social movement inspired by the experiences of indigenous communities in the region since. They began founding five independent “rebel territories,” including Oventic, in 2003. These “caracoles” are host to the five Zapatista Juntas of Good Government, schools, hospitals and women’s collectives.

Oventic es una comunidad autonoma Zapatista en Chiapas. Los Zapatistas obtuvo reconocimiento internacional con un levantamiento armado 12 días en 1994 y han llevado un movimiento social inspirado en las experiencias de las comunidades indígenas en la region desde entonces. Comenzaron a fundar cinco “territorios rebeldes” independientes, incluyendo a Oventic, en el año 2003. Estos “caracoles” tienen las cinco Juntas de Buen Gobierno, escuelas, hospitals y colectivos de mujeres.